Cenar engorda

¿Cenar engorda?

Como siempre, la fórmula de “si egorda o no”, está bien clara: Si comes más calorías de las que quemas moviéndote: engordarás.

Esta es la base que siempre tienes que tener en cuenta. Sin embargo, hay muchísimos artículos y pseudociencia que nos recomienda no cenar o cenar poco para no engordar. ¿qué hay de cierto en todo eso?

Esto es lo principal que debes saber:

  • Nuestro cuerpo está diseñado para no ingerir alimentos durante la noche. Los ritmos circadianos nos marcan algunas pautas en las que no podemos influir. Por ejemplo:
    1. Tenemos menor sensibilidad a la insulina. Ya sabéis que esta es la hormona que ayuda a que nuestro organismo se defienda de los perjuicios de la glucosa. Por tanto, vamos a estar más expuestos a esta si comemos a deshora nocturna.
    2. Se reduce la termogénesis de los alimentos: El cuerpo utiliza menos energía para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes consumidos en una comida. La termogénesis inducida por los alimentos (o efecto térmico de los alimentos) es una parte del gasto energético total, y está influenciada por factores como el tipo de alimento, la cantidad consumida y, de manera crucial, la hora del día
  • La saciedad: Es más complicado sacierse antes (que se te quite el hambre) cuando cenas más cantidad.
  • Además, la cena es el momento en el que nos hemos ido acumulando las tensiones del día, el momento también de relajarse sin las miradas de los demás y el momento de dar rienda suelta a lo que nuestra mente, replete de estrés, nos pide. ¿Qué nos pide? Comida muy palatable (que sacia poco y con muchas calorías) e ingerida a toda velocidad.
  • Por si fuera poco, hay numerosos estudios que nos indican que las cenas más copiosas y tardías ligan con una peor calidad del sueño. Esto impacta directamente en nuestro descanzo y en como vamos a comer en días posteriores.
  • Y ya por último, y aunque tenga menos que ver con el “engordar”, sí que se sabe que la ingesta de cenas copiosas impacta en la probabilidad de cáncer de próstata (estudio)

En resúmen: Procesamos peor las calorías y nos saciamos menos (por tanto comemos más); Dormimos peor; nos saciamos menos; Comemos de forma más obseviva para atenuar el estrés acumulado del día

Cena menos 🙂

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