
Cada día hay más gente que se hace esta pregunta y la realidad es que en la mayoría de los casos es un NO. Pero conviene que repasemos un poco la problemática para entender los síntomas. Existen otras afecciones por las que el cuerpo rechaza el gluten, y aunque a efectos prácticos la pauta a seguir es la misma, no consumir alimentos que lo contengan, conviene saber sus diferencias para poder reaccionar de la manera correcta en cada caso.

El gluten es una proteína de almacenamiento que se encuentra en cereales como el trigo, el centeno o la espelta.
En el caso de la enfermedad celíaca, es el sistema inmunitario el que entra en juego. De hecho, se trata de una enfermedad autoinmune donde el factor genético no hereditario, es crucial. Los marcadores séricos para su detección son:
La enfermedad celíaca se desencadena a nivel intestinal al consumir el alimento. Los síntomas más comunes son dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, retraso en el crecimiento en niños, distensión abdominal…Estos síntomas no tienen por qué ser inmediatos.
Al llegar al intestino delgado, desencadena una reacción inflamatoria y autoinmune que daña la pared intestinal llegando a destruir las vellosidades intestinales, lo que provoca una mala absorción de nutrientes y, he aquí donde reside el verdadero problema de la celiaquía, pueden desencadenarse enfermedades como la diabetes, dermatitis atópica, problemas reproductivos, neurológicos, psiquiátricos o endocrinos.

La alergia al gluten es también una patología donde el sistema inmune entra en juego, y como en cualquier reacción alérgica son los IgE’s(inmunoglobulina E) los que reaccionan ante la presencia del gluten del alimento ingerido, etiquetándolo como un cuerpo extraño. Los síntomas en este caso sí son siempre inmediatos, aunque no tienen por qué ser los mismos en todos los individuos. Pueden ir desde:
Aunque la reacción es inmediata, una prueba serológica de los IgE’s , despejaría la duda del origen de la reacción anormal del organismo.
En el caso de la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca SGTNC, al ser una patología descubierta hace relativamente poco tiempo, no se tiene certeza de cuál es la verdadera causa. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que todos los pacientes diagnosticados mejoran con una dieta glutenfree, por lo que a día de hoy es el tratamiento a seguir.
A diferencia de los casos anteriores, en esta ocasión no interviene el sistema inmunitario del cuerpo y no existen biomarcadores que permitan dar una diagnosis certera. El modus operandi es el descarte. Por tanto, el protocolo de diagnóstico precoz de SGTNC se aplica en aquellas personas que presentan una serie de síntomas que mejoran de forma clara, con la retirada del gluten de su dieta, y vuelven a aparecer con su ingesta, sin que haya daño en la membrana intestinal tras realizar biopsia y se haya descartado alergia.
Por suerte, la sociedad está cada vez más concienciada ante el incremento de personas que no pueden ingerir alimentos con gluten y podemos encontrar alternativas sabrosas y nutritivas en cada vez más sitios. Así que no decaigamos, hay vida más allá del gluten! La asignatura que aún queda pendiente es la de equiparar sus precios…pero eso ya es otro capítulo.