¿Funcionan los probióticos para evitar la diarrea por antibióticos en niños?
Evidencia moderada
Los ensayos en personas van a favor, pero con limitaciones: pocos participantes, estudios antiguos o resultados distintos entre sí. Cómo lo decidimos
En resumen
Sí, con matices. Una revisión Cochrane encontró que, en niños que toman antibióticos, dosis altas de probióticos reducen la diarrea: 8 % frente a 23 % sin probióticos.[1]
Hay que tratar a unos 6 niños para evitar un caso de diarrea. Con dosis bajas, el efecto no está claro.[1]
Las cepas con más respaldo son Lactobacillus rhamnosus y Saccharomyces boulardii. Para otras cepas es pronto para sacar conclusiones.[1][2]
Precauciones
- En los ensayos no hubo efectos graves. Fuera de ellos se han descrito casos graves en niños muy debilitados o inmunodeprimidos, por ejemplo con catéter venoso central: en esos casos, solo con indicación médica.[1]
- Saccharomyces boulardii no debe usarse en personas con catéter venoso central, ingresadas en estado grave o con las defensas muy bajas: se han descrito infecciones en sangre por esta levadura. Tampoco hay que abrir las cápsulas cerca de pacientes con catéter. No se debe tomar a la vez que antifúngicos por boca o en vena, porque la inactivan.[3]
- En bebés prematuros, sobre todo los de menos de 1 kg, los probióticos solo deben darse en el hospital y por indicación del equipo de neonatología: se han descrito infecciones graves, incluida una muerte por sepsis, causadas por la propia bacteria del producto.[4]
Qué mirar al comprar
No recomendamos marcas ni enlazamos tiendas. Estos criterios sirven para cualquier producto.
- El efecto depende de la cepa y la dosis: mirar que indique la cepa concreta y al menos 5.000 millones de UFC al día. Las cepas con más respaldo son Lactobacillus rhamnosus y Saccharomyces boulardii.[1][2]
- La guía mundial de gastroenterología usa en niños que toman antibióticos Saccharomyces boulardii o Lactobacillus rhamnosus GG, al menos 5.000 millones de UFC al día durante todo el tratamiento antibiótico.[2]
- Mira que la etiqueta indique la cepa completa (letras o números tras la especie, como «GG» o «CNCM I-745») y las UFC de cada cepa garantizadas hasta la fecha de caducidad, no solo al fabricarse.[2]
Más sobre probióticos
Fuentes
- Guo Q, Goldenberg JZ, Humphrey C, El Dib R, Johnston BC. Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database Syst Rev. 2019;4:CD004827. doi:10.1002/14651858.CD004827.pub5
- Guarner F, Sanders ME, Szajewska H, et al. World Gastroenterology Organisation Global Guidelines: Probiotics and Prebiotics. Milwaukee: WGO; 2023 Feb. worldgastroenterology.org
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Saccharomyces boulardii CNCM I-745 250 mg cápsulas duras. CIMA; revisión de diciembre de 2020. cima.aemps.es
- U.S. Food and Drug Administration. Warning regarding use of probiotics in preterm infants. Letter to health care providers. Silver Spring: FDA; 2023 Sep 29. fda.gov
Fuente más reciente citada: 2023.
Revisado por María Santos Estévez, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y máster en Dietética y Dietoterapia. Última revisión: 26 de septiembre de 2026. Última actualización: 4 de octubre de 2026.