Cuando alguien me dice «yo no como verduras», inevitablemente pienso en mis hijos y en esos sonidos de «puaj» cada vez que les pongo algo nuevo. Y entiendo perfectamente lo fácil que sería ir a lo cómodo para evitar quejas. Podría preparar siempre pasta con tomate o nuggets y probablemente comerían encantados. Pero muchas veces pienso: ¿qué pasará mañana si nunca aprenden a comer otra cosa?

Educar el paladar no ocurre de un día para otro. Requiere paciencia, constancia y entender que rechazar alimentos forma parte muchas veces del proceso. Un alimento que hoy da rechazo puede terminar gustando dentro de unos meses si seguimos ofreciéndolo sin presión y con naturalidad.

Alimentar no es solo llenar el plato de hoy. También es educar para el mañana.

También es verdad que el paladar puede educarse siendo adultos. Nunca es tarde para empezar a disfrutar alimentos que antes rechazábamos. Pero cuanto antes se trabajen esos hábitos, más fácil será crecer con una alimentación variada y equilibrada. Aunque haya que escuchar algún «puaj» más de la cuenta, merece la pena insistir.

Ayer estuve en el médico con mi hijo pequeño. Teníamos revisión y la doctora le hizo las preguntas de siempre hasta que llegó a la alimentación. Le preguntó cuál era su comida favorita. Y él respondió: «la pasta con tomate, el brócoli y las lentejas». La doctora sonrió y me miró: «¿Y cómo consigues que le gusten cosas tan variadas?»

Le dije la verdad: en casa comemos lo mismo todos. No hay un menú para cada uno. Sí voy cambiando la forma de cocinar, probando recetas, adaptando sabores… pero la base es la misma. Y, sobre todo, insistiendo sin imponer, explicando y dando ejemplo.

No se trata de que hoy coman de todo, sino de enseñarles que lo que comen cada día construye su salud de mañana.

Educar en alimentación no es que coman perfecto. Es enseñarles poco a poco a aceptar, a probar, a convivir con alimentos distintos. Si no se prueba, el paladar no aprende. Y si dejamos de intentarlo demasiado pronto, el mensaje también cala: «solo como lo que me gusta». Cuidarse no es una norma rígida, es una forma de crecer más sanos y con una mejor relación con la comida toda la vida.

¿Te suena? En consulta trabajamos esto paso a paso, sin dietas imposibles. Cuéntame tu caso.

Algunos profesionales están especializados en alimentación infantil y familiar. Puedes verlos en esta comparativa de nutricionistas en Móstoles.