Muchos pacientes me dicen: «Lo estoy haciendo todo perfecto y aun así no consigo bajar de peso». Entonces empiezo a hacerles preguntas: ¿cómo comes?, ¿te mueves durante el día?, ¿cómo gestionas el estrés?, ¿y cómo duermes por la noche? Y ahí suele llegar la respuesta: «Uf… fatal. Me despierto varias veces». La mayoría no relaciona el descanso con los resultados que buscan.

Pero dormir bien tiene muchísimo más impacto del que imaginamos. Cuando descansamos mal, el cuerpo entra en un estado de «alerta» constante. Eso puede hacer que aumente el cortisol, aparezca más hinchazón, más ansiedad por la comida y menos control sobre las señales de hambre y saciedad. Y no es falta de voluntad: es un cuerpo cansado intentando funcionar como puede.

A veces el cuerpo no necesita más control. Necesita recuperarse.

El cerebro necesita «resetear» para funcionar. Durante el descanso se regulan procesos hormonales, se recupera el sistema nervioso y el cuerpo repara muchas funciones importantes. Por eso, muchas veces, antes de seguir restringiendo comida o exigiéndote más, merece la pena mirar algo tan básico como el descanso. Dormir bien también forma parte de cuidar tu salud.

¿Te suena? En consulta trabajamos esto paso a paso, sin dietas imposibles. Cuéntame tu caso.