Si hay una vitamina de la que se habla cada vez más en la consulta, esa es la vitamina D. Hoy en día es difícil encontrar a alguien que no necesite algún tipo de suplementación tras una analítica. La menor exposición al sol, el trabajo en espacios cerrados y el uso de protectores solares han hecho que los niveles bajos sean cada vez más frecuentes.

Y no es para menos: la vitamina D es fundamental para el crecimiento de los niños, ayuda a mantener huesos fuertes, participa en el funcionamiento de músculos y sistema nervioso, y juega un papel importante en nuestras defensas. Pero, como siempre digo, si algo es bueno, más cantidad no significa más beneficio. Tomarla sin control puede elevar el calcio en sangre y afectar a los riñones.

La vitamina D es una gran aliada, pero no es mágica. Lo importante no es tomar más, sino la cantidad que realmente necesitamos.

Antes de lanzarnos a tomar suplementos porque «a mi vecino le van fenomenal» o porque lo hemos visto en redes, lo ideal es comprobar nuestros niveles y valorar cada caso de forma individual. Y ahora que llegan las vacaciones, aprovechemos para salir al aire libre y tomar el sol de forma responsable, evitando las horas centrales y sin olvidar la protección. Vuestros huesos os lo agradecerán.

¿Te suena? En consulta trabajamos esto paso a paso, sin dietas imposibles. Cuéntame tu caso.

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